¿Quién conoce a Reyno? Nadie. Animal Reset es su primer álbum. Pero Reyno no aparece en escena por arte de magia. Impulsando este nombre artístico está Nacho Campillo, un cantante y compositor con 25 años de música detrás, la mayoría al frente de Tam Tam Go!, banda española de primera fila, con éxitos importantes y muchas buenas canciones, pop de altura, inspirado y elegante. El cantante y compositor principal de Tam Tam Go! era Nacho Campillo, que también ha publicado dos discos en solitario.
Reyno aparece en escena con mucha música detrás, pero los años le han sentado bien porque conserva esa difícil facilidad para hacer buenas canciones, en Animal Reset hay unas cuantas, envueltas en artesanía, con arreglos interesantes y variados, cuidado del sonido, imaginación y contemporaneidad. Con un marcado carácter electro-acústico, el disco acoge muchas y diferentes músicas para ofrecer una obra personal, consistente, madura y con ese aliento inspirado que siempre acompaña a Nacho Campillo.
“Animal Reset es una vuelta a los orígenes, a los principios de la música que se nos habían olvidado un poco”, afirma Nacho Campillo. “Es un disco orgánico, natural, casual, grabado casi todo en primeras tomas, con un espíritu artesanal”. Pero, ante todo, Animal Reset es un álbum de canciones, de estupendas canciones. Todas compuestas por Nacho Campillo (excepto una versión en español de Wicked Game de Chris Isaak), son el reflejo de la altura de uno de los autores importantes de la escena pop española de los últimos tiempos. “Son canciones que han surgido de la vida”, dice. “Hablan de mi hija, el alzheimer, la naturaleza, la huida de la presión constante que tenemos, el consumo rápido, lo material. La esencia de la vida está en lo cotidiano, como canto en Living in the Tree. Es la antítesis de lo que estamos viviendo y miran a lo que deberíamos vivir. Salir de esta dinámica absurda, buscar lo sencillo”.
Producido por Jorge García y Nacho Campillo, Animal Reset se ha grabado entre abril y agosto de 2011 en El Sonado (el estudio de Nacho en el centro de Madrid), con previos analógicos y micros de válvulas. Las mezclas y la masterización han sido obra de Dominique Blanc-Francard (Jacques Dutronc, Françoise Hardy, Jane Birkin, Benjamin Biolay, Carla Bruni, Stephan Eicher, Louis Bertignac, Alain Souchon, Raphaël…) en los Estudios Labomatic de París. Pero vamos a las canciones.
Living in a Tree abre el álbum con tranquilidad y elegancia. Cantada en español e inglés, refleja el estilo como compositor de Nacho Campillo, clásico y actual, rico melódica y armónicamente, con un punto intemporal, sensual y melancólico, con sonidos de ukelele, pedal steel y cierto aire neovintage. Un excelente tema que da paso a Mi nombre es nadie, más rítmico, cercano al alt country, muy bien desarrollado y que refleja el amplio abanico de estilos que muestra Reyno en el álbum.
D espués, llegan canciones como Carta desde tierra del olvido, otra de las joyas que abundan en Animal Reset, sencilla en su complejidad, íntima, extrayendo la máxima expresión de los mínimos elementos, una canción de altura, como Caida libre, estupendamente balanceada, interesante en el planteamiento mestizo, como un Tarantino vestido de latino manteniendo cierto enigma y su sutil tributo al Ashes to Ashes de David Bowie. Estimulante y renovador.
Fuego en el corazón es una versión del clásico Wicked Game de Chris Isaak, una canción que Reyno borda aportando novedad, haciéndola suya con imaginación en un tratamiento rítmico más duro, enriqueciéndola con las voces y la envoltura musical con timbres de dobro que le van como anillo al dedo para lograr una excelente recreación. Miranda and You está destinada a convertirse en uno de los temas icono de la carrera de Reyno y de la obra de Nacho Campillo. Con un estribillo arrebatador, la canción es un modelo de pop atemporal y otro ejemplo diáfano de su estilo como compositor, nunca instalado en lo fácil, en lo ya conocido, en lo esperado. En las canciones de Reyno siempre hay sorpresas que abren nuevas ventanas.
Te esperaré es la delicadeza llevada a la canción, con ese aire cool que da la trompeta de Nacho Campillo, excelente en el trabajo con la sónica y el balance rítmico, con la elegancia de un Bacharach, mientras You Make Me Feel se introduce sencillamente, con guitarra española y voz, como un swing lento, logrado ambiente jazzy, sutil, refinada y exquisita, con aroma a Chet Baker. El diablo en el cuerpo aporta ruptura y riesgo en los arreglos en la canción más oscura y enigmática de Animal Reset, y Lo que el viento no se llevó recobra la luminosidad en otro paradigma del estilo que marca Reyno en sus canciones, diferente, personal, siempre inesperado. Y para terminar, una versión acústica de Living in the Tree sostenida por el ukelele y las voces, para demostrar que las buenas canciones se alimentan con los mínimos elementos, casi por sí solas. Un magnífico broche para un álbum que es un ejemplo de pop abierto, actual sin perder de vista las herencias que han hecho de Nacho Campillo uno de los artistas y compositores de referencia de la escena española.
Es el debut de Reyno con Animal Reset, un álbum en el que ha participado una amplia nómina de excelentes músicos. Ahí están Nacho Campillo (voz, guitarras, ukelele, trompeta), Jorge García (batería, bajo, guitarra, dobro, glockenspiel, percusión, coros), Nino Roca (percusión), Diego García (guitarra eléctrica), David González (contrabajo), Guillermo Berlanga (pedal steel, dobro), J. Carlos Jiménez (guitarra eléctrica, dobro), Iván Valdés (guitarra eléctrica, arreglos de cuerda), Alexis Hernández (piano, órgano Hammond, sintetizadores analógicos) e Irene Rouco (cello).
“Animal Reset soy yo en estado puro”, continúa Nacho Campillo. “Son canciones que he escrito en los dos últimos años, desde la despedida de Tam Tam Go! en el Teatro Romano de Mérida en 2008. Hicimos una pequeña gira y me empezó a rondar el nuevo proyecto, una especie de evolución hacia atrás. Canciones sencillas, cortas, orgánicas, sin trucos. Siempre he intentado sobreproducir y cuando apareció Jorge García vi que estaba en un punto artesanal parecido al mío. He incorporado dos canciones (El diablo en en cuerpo y Te esperaré) de mi primer álbum en solitario de 1996. Las volví a tocar y las encontré atemporales, merecían otra oportunidad. El resto son nuevas, excepto la versión de Chris Isaak”.
Es el debut de Reyno, la continuación de la carrera de Nacho Campillo. “Lo que le pasa a la persona se traslada a la música. Animal Reset es una etapa luminosa en mi vida, pero he tenido periodos oscuros, sobre todo mis dos primeros discos en solitario, cuando mi vida pasaba una etapa de búsqueda en todos los aspectos”, dice. “Los dos discos en solitario coincidieron con rupturas sentimentales. ¿Qué músico no ha pasado épocas oscuras? Pero este disco es más optimista por felicidad y por reflexión. Creo que en los últimos años he llegado a conocerme algo mejor y busco la sencillez. Quiero transmitirlo y creo que la gente lo va a entender”.
Nacho Campillo Reino (Badajoz, 1960) siempre ha respirado música. Comenzó con bandas amateur, fundó el grupo Rh+ con el que grabó dos discos, fue DJ en La Vía Láctea (mítico bar de Madrid), trabajó en Radio 3 (RNE) en el programa Caravana de hormigas... “En 1985 empezamos a ensayar en locales, cantábamos en inglés, nos decían que sonábamos a los Beatles”, dice. “Eran los comienzos de Tam Tam Go! Creían que éramos un grupo australiano, nos comparaban a Crowded House por los arreglos sofisticados, la gente llamaba a la radio cuando sonaban nuestras maquetas, pero no había disco. Llenábamos las salas más importantes de Madrid. Fue el principio de todo, se creó un fenómeno, éramos los raros, los desmarcados, los diferentes. Nos vino bien porque la gente se fijó en nosotros”.
Nacho Campillo había vivido en Londres y venía empapado de cultura new wave, de una música que marcaba un estilo de pop anglosajón muy cálido. Tam Tam Go! se estrenó en 1987 con el álbum Spanish Shuffle, al que siguieron Spanish Romance (1988), Espaldas mojadas (1990), Vida y color (1992), Nubes y claros (1999), el grandes éxitos Miscelánea (2001), Cruzando el río (2006), Euphoria (2007) y Bolero incendiado (2009). Discos que lanzaron canciones como Manuel, Raquel o Atrapados en la red, entre otras, que ya están en la historia del pop español. En 1996, Nacho Campillo lanzó su primer disco en solitario y en 2003 el segundo (Cómo pica el sol).
“Tam Tam Go! tuvo muchos altibajos”, dice Nacho Campillo. “Hemos tenido dos regresos, uno con mucho éxito, pero ya no tiene sentido. Era pura nostalgia. Siempre he tenido esa asignatura pendiente de salir fuera de España. Animal Reset ha gustado en Francia y me siento como cuando estaba empezando”. Reyno es el recomenzar de Nacho Campillo y Animal Reset es su tarjeta de presentación. Un disco para permanecer porque, ¿a quién no le gustan las buenas canciones?
Nacho Sáez de Tejada
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